Cuando empecé a trabajar en este sector, el marketing era muy diferente. Exhibir productos en el punto de venta era suficiente. Sin embargo, hoy las marcas buscan algo más: conectar emocionalmente con el consumidor.
Este cambio coloca a la experiencia del cliente como uno de los pilares de cualquier estrategia de marketing. En este contexto, el trade marketing se convierte en un actor clave.
De la exhibición a la generación de experiencias
Tradicionalmente, las activaciones en punto de venta se enfocaban en la visibilidad y el brand awareness (el nivel de reconocimiento de una marca). Se priorizaban los lanzamientos, las promociones y el apoyo con demostradoras.
Sin embargo, los consumidores actuales buscan algo distinto. Quieren momentos, experiencias e interacciones que reflejen los valores de la marca. Por lo tanto, el trade marketing ya no se limita a exhibiciones temporales. Hoy vivimos una revolución hacia acciones que integran al cliente en el mundo de la marca.
El concepto de Retailtainment
En este escenario surge una nueva palabra: Retailtainment. Se trata del “entretenimiento en el retail design”, y se ha convertido en el puente entre marca y consumidor.
Cada interacción es relevante y tiene un objetivo claro: fidelizar al cliente. Además, un retailtainment bien ejecutado no solo impulsa las ventas. También construye confianza, transmite el valor de la marca y ofrece una narrativa coherente.
Ejemplo práctico: la campaña de HUGO “SUPERMAN”
Un ejemplo de retailtainment lo vimos en la campaña de HUGO “SUPERMAN”. Siguiendo las directrices regionales, incorporamos un espacio donde los consumidores podían colocarse una capa y tomarse una foto como el personaje.
En este caso, el producto dejó de ser el protagonista. La experiencia se convirtió en el centro de la acción, generando conexión, recuerdo positivo y cercanía con la marca.


Más allá del volumen: cómo medir el éxito
Medir el éxito del trade marketing ya no se limita al incremento de ventas o a la participación de mercado. Ahora se consideran indicadores cualitativos como:
- Satisfacción y engagement: ¿El cliente se sintió atendido y valorado?
- Recuerdo de marca: ¿Recordará la experiencia en su próxima decisión de compra?
- Recomendación y fidelidad: ¿Hablará bien de la marca y volverá a elegirla?
De esta manera, la experiencia del cliente se convierte en un indicador tan importante como los números de volumen.
El trade marketing moderno es mucho más que promociones y exhibiciones. Hoy representa la oportunidad de transformar el punto de venta en un espacio de experiencias memorables.
Finalmente, cuando la experiencia del cliente se convierte en un eje transversal, las marcas no solo venden productos. También generan recuerdos, construyen confianza y fortalecen relaciones duraderas.